¿Cómo puntuar los diálogos?

Escribir no es sólo tener una buena idea y saber plasmarla en el papel. Para que un texto entre por los ojos del lector es necesario que lo puntuemos correctamente, que esté libre de faltas de ortografía, que el texto esté justificado (alineado en los márgenes)… Uno de los puntos que más conflicto me han producido siempre han sido los diálogos, pero no los diálogos en sí, sino el modo de puntuarlos correctamente. Después de un estudio exhaustivo sobre las distintas posibilidades que podéis encontraros y cómo se deben puntuar, os paso algunas indicaciones que espero que os sean de ayuda (las explicaciones textuales quizá parecen liosas pero viéndolas con los ejemplos creo que quedan bastante claras).

  • Para empezar, no vale comenzar el diálogo con cualquier tipo de guión. No. El diálogo directo comienza con un guión largo (—) y seguido, sin incluir ningún espacio entre el guión y las palabras, incluiremos el texto del personaje:

Acabamos de recibir un aviso. Un posible homicidio en la antigua Ciudad Universitaria.

  • En el caso de que el narrador haga algún tipo de aclaración respecto al diálogo su entrada en el mismo será de la siguiente manera. Una vez terminada la frase que dice el personaje haremos un espacio y a continuación entraría de nuevo el guión y seguido, sin espacios, el texto del narrador que, si es una aclaración a la forma de hablar (cualquiera de los verbos dicendi: decir, responder, gritar, replicar, farfullar, maldecir, responder, preguntar…etc), irá en minúsculas. Si el personaje no continúa hablando se cierra con punto y a parte. Así:

Pobre diablo —dijo casi en un suspiro.

  • Si lo que dice el narrador no tiene que ver con la forma de hablar, detrás del texto del personaje se pone un punto, espacio, guión y, sin espacio el texto del narrador comenzando en mayúsculas:

No sé a qué te refieres. —El agente Ibáñez había dejado de sonreír.

  • En ocasiones lo que dice el personaje va entre interrogantes o exclamaciones. En ese caso se procede del mismo modo y el texto del narrador comienza igualmente en minúsculas si es un verbo dicendi o guarda relación con la forma de decirlo y si no, en mayúsculas:

¿Qué piensas? —preguntó Roberto.

¿Eso te ha dicho? —Pandora le mostró la mano, desafiándolo a un pulso.

  • Cuando la entrada del narrador es una aclaración en mitad del texto del personaje, una vez termina el narrador incluiremos el guión sin espacio y después punto (.) o coma (,) o punto y coma (;) (según como hayamos dejado la frase del personaje), espacio y a continuación de nuevo texto del personaje:

Nada. Simplemente es un ladrón de poca monta. No tiene ningún vínculo con el grupo —respondió Guillén—. Su mujer padece cáncer de mama y buscaba dinero para el tratamiento.

  • Cuando antes de la aclaración del narrador el personaje habló entre interrogantes o exclamaciones, detrás del narrador se incluye un punto (.), así:

—¿Queréis dejar de jugar al ratón y al gato? —sentenció la agente Guillén harta del tira y afloja entre su compañero y la doctora—. Creo que a ninguno se nos escapa la posibilidad de que esta mujer se haya sometido a una operación ilegal.

Espero que os sirva de ayuda.

 

Diálogos de la novela: Falsas apariencias (disponible en Amazon).

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Al terminar una novela… lector cero o beta

Cuando termino de escribir una novela siento que me quito un peso de encima. Y no porque tuviera ganas de quitármela de en medio, en absoluto. Desde el momento en el que la historia se me viene a la cabeza y decido que esa es la que voy a acabar escribiendo, adquiero un compromiso con ella. Me comprometo a dotarla de personajes que la den vida, a contarla de la mejor manera posible, a no caer en los lugares comunes, ser original, darle mi toque característico…al fin y al cabo a hacerle justicia.

Por eso cuando la termino de escribir siento que he cumplido lo prometido y, por eso, esa sensación de quitarse un peso de encima.

También influye que durante meses ha formado parte de mis pensamientos constantemente y ahora todo está fuera. Todas las ideas, las escenas, los temas, los diálogos que me han quitado el sueño han quedado reflejados en el papel.

Cuando terminas de escribir una historia viene la parte más dura: las correcciones. Es el momento de leer todo lo que has escrito, la historia en su conjunto y comprobar que no hay errores de continuidad, que no se contradice lo que has escrito, que mantienes el tono que buscabas, que la evolución de los personajes es creíble, faltas de ortografía, tipográficas, de construcción de las frases… y también es el momento del temido samurai. Hay que tener el valor para ser conscientes de qué partes sobran, son redundantes o no aportan nada en absoluto a la historia (por muy bonito que nos haya podido quedar ese párrafo) y eliminarlas.

Una vez terminadas tus propias correcciones llega el paso que a mí me inquieta más y es la primera lectura de la novela por alguien que no eres tú. Este lector/a que lee por primera vez la novela es el lector cero o lector beta y es muy importante que lo elijáis bien (y que esté dispuesto a ser elegido). Necesitáis que la persona que vaya a leer la novela lo haga de manera objetiva y esté dispuesta a darte su opinión sincera y no ser condescendiente contigo por ser tu madre, tu padre, tu pareja o quien sea (normalmente tiras de gente cercana y de confianza). Esa persona va a ser la que dé respuesta a las dudas que tengas acerca de la novela además de plantearte cuestiones que tú, al ser la creadora, quizá no hayas sido capaz de ver por estar inmersa por completo en ella y tener más información en tu cabeza.

El lector/a cero debe leer la historia en profundidad y detectar:

  • Incoherencia en la trama
  • Que se mantenga un orden temporal determinado
  • Personajes redondos, no arquetípicos
  • Coherencia de los personajes según sean a través de sus acciones y diálogos.
  • Repeticiones de ideas o palabras
  • Incorrección en el lenguaje
  • Errores en la construcción de las frases.
  • Uso abusivo adverbios terminados en “mente”
  • Revisión de los ritmos de los diálogos que no se vea entorpecido por el abuso de verbos dicenci
  • Errores tipográficos
  • Errores ortográficos

No es un trabajo sencillo. De hecho es el mismo trabajo que debéis hacer vosotros antes de entregar el manuscrito a nadie. Dado que lo que esperáis de la otra persona es un examen exhaustivo de la historia que conlleva horas de lectura debéis ser respetuosos y entregar un texto ya revisado previamente por vosotros en el que hayáis sido críticos con él. Leer un texto cargado de errores (ojo, que errores siempre hay porque siempre se escapan cosas, por eso necesitamos al lector/a cero. Hablo de errores básicos que podemos detectar nosotros mismos) da sensación de no tener aprecio por el trabajo realizado, de no haber sido preciso y meticuloso. Por tanto el lector/a cero percibirá ese texto como algo que no merece la pena.

Es imprescindible tener lectores/as cero pero no abusemos de ellos para que hagan el trabajo que nos corresponde a nosotros.

Reseña: El faro de las lágrimas perdidas (Hugo Stuven)

9788494806148

Me sumerjo en el Festival de Fantasía de Fuenlabrada y entre charlas y talleres buceo por el mercado Troll de la plaza. Allí me encuentro con Hugo Stuven en el puesto de la editorial Palabras de agua. Con una sonrisa me anima a coger su libro, amable pero tímido. Y lo entiendo, a mí también me cuesta hablar de mis libros. Charlamos e intenta contarme un poco de qué trata pero el temor a hacer spoiler lo hace contenerse y es que el recorrido del protagonista en esta historia está cargado de incógnitas. Me llevo el libro sin “presiones” por tener al autor delante y sin “presiones” le pido una “dedicatoria especial”. Con los nervios del momento me olvido de hacerme una foto con él y su libro. En otra ocasión será.

Devoro la novela que con una prosa sencilla te atrapa desde la primera página en un ambiente onírico que te acompaña durante toda la lectura, dando sensación de irrealidad, la misma que experimenta el personaje.

Una tercera persona te guía como un faro que predominantemente sigue el recorrido del protagonista, Zoe, pero que libremente vaga hacia otros para darnos otro punto de vista haciendo muy cinematográficos algunos momentos (sobre todo la tercera parte del libro).

La búsqueda del personaje de una explicación que aclare lo que está pasando lo lleva a obsesionarse con su capacidad para predecir el futuro. Tanto que esa búsqueda se convierte en prioritario para él olvidándose de enfrentarse a la realidad, a lo que sucede en su vida personal. Se refugia en ese don paranormal y en los extraños recuerdos que tiene para no hacer frente a todo lo que, de algún modo, ha puesto patas arriba su vida.

En ciertos momentos he podido intuir a dónde se dirigía la historia pero el final no me lo esperaba. Me ha sorprendido.

Siempre que leo una novela la visualizo de un color, que no es bueno ni malo, simplemente es una imagen mental que se me proyecta en la retina por el tono del texto, los ambientes, los personajes… La novela de Stuven la veo de color gris tormenta y la sensación que me transmite es de día encapotado, de día triste, cerrado, como un techo que se te echa encima y te impide levantarte. De lluvia que enturbia, que distorsiona lo que se ve a través de la luna del coche pero que a la vez te empuja a salir de él permitiendo que te empape llevándose consigo todo lo que te oprimía el alma.

ENTREVISTA

1. ¿Por qué ambientar la historia en un pueblo pesquero? ¿El faro y la simbología que representa en la novela influyó en la decisión?

El germen de la historia se me ocurrió en el mismo pueblo que retrato en la novela. Es un lugar al que me gusta ir desde hace muchos años y un verano, estando allí, a los pies de su imponente faro, dejé que mi imaginación se escapase a ver qué encontraba. Luego fui tirando del hilo… Me fascinan los faros desde siempre. Para mí significan una luz brillante entre la bruma, un guía que evita que te pierdas entre las tinieblas…

En la novela hay pistas de qué pueblo es, pero no se nombra abiertamente. Confieso que es Cabo de Palos, en Cartagena. Un pueblo pesquero repleto de encanto. Incluso me saqué el bautizo de buceo bajo el faro. Quería sentir de primera mano qué se sentía para poder plasmarlo en condiciones en el papel.

2. Lo que sucede en nuestro pasado construye y condiciona lo que somos en el presente. En el caso del protagonista está claro que la separación de sus padres lo marcó y le afectó de manera determinante condicionando su forma de relacionarse con Bárbara. ¿Por qué elegiste la paternidad como motor de la historia?

Sin duda alguna nuestro presente es consecuencia de nuestro pasado. Incluso de forma inconsciente nuestro pasado guía muchos de nuestros actos. Elegí la paternidad porque yo soy hijo de padres separados desde muy niño y se puede decir que esa situación ha condicionado mi vida y cómo me enfrento a ella. Y en el caso de la novela tenía claro que sería el motor de la historia. Me he dado cuenta con el tiempo que este factor ha sido determinante también en mis largometrajes. La pérdida, la separación, la culpa, la melancolía, el pasado… son elementos presentes en mis dos primeras películas (Anomalous y Solo).

3. Cuando nadie le cree ni entiende lo que le pasa recurren a la etiqueta de “locura” como explicación. ¿Crees que como sociedad estigmatizamos lo diferente?

Sin duda. Para el ser humano lo diferente es sinónimo de que hay que apartarlo. Produce miedo a lo desconocido. Si no tienes la etiqueta más común, la que tiene todo el mundo, eres extraño. Creo que estamos trazando un camino muy oscuro lleno de egocentrismos, guerras soterradas, insultos gratuitos, inmediatez y discriminación a lo diferente. Esto solo nos puede llevar a ser peores personas, a alejarnos cada vez más unos de otros. Veo todo lo que pasa en nuestro mundo, lo que hacemos con él y en él y cada vez tengo menos fe en el ser humano. Parece que no nos damos cuenta de que esto es un viaje solo de ida.

4. Hay un ambiente onírico que impregna el libro desde la primera página y el subconsciente o el estado de semiinsconciencia que adquirimos durante el sueño son claves en esta historia sirviendo de baúl de recuerdos que guían los pasos de Zoe a lo largo de la búsqueda de la verdad. ¿Opinas que esas pulsiones inconscientes son las que nos mueven o lo hacen las decisiones conscientes?

Es difícil saberlo. Creo que pensamos que tenemos el control absoluto de lo que hacemos con nuestras vidas, pero que a la vez, muy dentro de nosotros, ese pulso inconsciente o el propio instinto nos guía a hacerlo sin que lo sepamos. Como dice el proverbio que inicia la novela: “No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección tus velas”. Cambiar tus velas si algo no te gusta sólo depende de ti, eso sí, puede que lo estés haciendo movido por mil factores que se dieron en tu pasado. O tal vez no.

5. Hay una hipnosis en la novela. ¿Te documentaste sobre ella? ¿Es un tema que despierta tu interés especialmente?

Sí. Estuve investigando mucho sobre ello. Hablé con expertos que me contaron experiencias increíbles. No sé si me atrae la hipnosis o más bien la mente humana. Su interior. La sala de máquinas por donde pasa todo lo que hacemos. Nuestras decisiones, nuestros recuerdos, todo se guarda dentro de nuestro cerebro. Y saber que hay más allá me fascina.

6. Miedo a las medusas y rechazo a las lentejas ¿por qué?

Ja ja ja, las medusas me dan miedo. Más bien respeto. En el mar menor, cuando era pequeño, vi plagas y plagas de medusas que eran como balones de fútbol. Supongo que me dejó marcado. Eso si, me fascinan. Igual que los tiburones. Me encantan, pero me producen un miedo increíble. Y durante muchos años las lentejas no me gustaban nada. Cosa que ha cambiado.

7. Se remarca en varias ocasiones origen, significado y confusión del nombre del protagonista. ¿Por qué Zoe?

Bueno, buscaba un nombre que pudiera dar juego y que tuviera un significado acorde con la historia. Y Zoe lo tenía. Significa: Vida. Es cierto que cuando yo nací, todos pensaban que iba a ser una niña, incluso los doctores, pero finalmente di la sorpresa y mi padre se cayó de culo (o eso me dicen) porque solo tiene varones. Yo era la ilusión en su máximo esplendor. Pero no. Pronto rompí la magia. Mis padres me contaron esa historia de mi nacimiento y me resultó interesante hacer un pequeño guiño a esa anécdota encontrando un nombre mixto.

8. La tercera parte del libro así como la última página resultan muy cinematográficas. ¿Cuando lo escribiste lo hiciste pensando en su posible adaptación al cine? ¿Lo tienes en mente?

No lo hice pensando en que haría una película, pero sí la escribía pensando en la película.  Quiero decir que la visualizaba como cuando visualizo un proyecto de largometraje. No podía evitarlo. Lo disfruté mucho. Y sin duda ahora sí me planteo poder adaptarlo a un guión. Se puede decir que ya he visto la película de El faro de las lágrimas perdidas jajaja.

9. ¿Futuros proyectos? Tanto a nivel literario como cinematográfico.

A nivel literario se publicará en octubre, de la mano de Palabras de Agua, mi segunda novela; Anómalo. Está basada en mi ópera prima en el largometraje que es Anomalous. Está escrita junto con David Zurdo. Un thriller psicológico. Aquí hice el camino a la inversa, primero rodé la película y después escribimos la novela.

Con respecto al cine, el 3 de agosto, repito, 3 de agosto, se estrena en cines Solo, mi segundo largometraje. Basado en una historia real de supervivencia y protagonizada por Alain Hernández y Aura garrido. También estoy preparando junto con el productor José Pozo Voces Rotas, el que sería mi tercer largometraje para el año que viene.

SINOPSIS

En un verano cálido, Zoe intenta superar su ruptura sentimental en una maravillosa cala a los pies del faro de un pueblo pesquero. Durante una inmersión de buceo a pulmón, una corriente le succiona hasta el fondo y le transporta a una misteriosa gruta sin salida donde  pierde el conocimiento. Cuando despierta, está siendo rescatado por un pescador en pleno invierno, cerca de la playa. No recuerda nada de lo sucedido, ni entiende cómo han podido pasar tantos meses.  De vuelta a casa, irá descubriendo que algo ha cambiado en él tras su estancia en la gruta: puede predecir lo que va a suceder.

Reseña: Conversaciones antes del despertador (Jorge Ávila)

“Los cuentos de este libro mantienen una delicada relación con la angustia. A veces se acercan a ella con una cautela anticipatoria y otras con un pavor realmente sentido, pero en ningún caso sus protagonistas quedan abocados a la desgracia, sino que, de forma responsable, se les ofrecen emociones más alentadoras, normalmente de esperanza, ternura y amistad. A su vez hay en estas narraciones una fina linde entre lo obsesivo y el humor, y aunque todas ellas se encuadran en contextos diversos, no impide que acaben igualándose, pues los más fantásticos están marcados de realidad y los cotidianos de extrañeza.

Es la contraportada del libro que voy a reseñar y como bien indica, y así los llama el autor, son cuentos. Para ser exactos ocho cuentos independientes los unos de los otros pero con un elemento en común: la angustia. En unos retratada con humor, en otros en su forma más cruda.

Dado que no soy muy aficionada a los cuentos o relatos, he decidido reseñar este libro porque su lectura me ha resultado entretenida y en algunos momentos me ha hecho reflexionar (cuando un libro me hace pensar me gusta. Me gusta que me haga preguntarme cosas). Evidentemente no todos los relatos me han llenado de la misma manera. Ha habido un par de ellos que me han gustado especialmente: Un ruidito y El escondrijo. Posiblemente porque son los que dan el toque de humor y me apetecía reír, pero reír de manera inteligente. En El escondrijo resaltaría especialmente este humor inteligente porque asistimos en primera persona a través de un narrador en tercera a las divagaciones de este personaje, Antonio Cuaresma, y a la evolución de las mismas según su situación se va complicando cada vez más. Me parece muy interesante la manera de exponer la lógica cerebral en situaciones de tensión, como buscamos refugio en los argumentos más inverosímiles con tal de entender sin que nos duela.

De Un ruidito no diré nada en concreto para no desvelar. El inicio de ese cuento siendo narrado por el autor en su presentación en Librería Bravo me conquistó desde las primeras palabras y quise el libro sólo por saber cómo continuaba la historia.

El puente de los Cochinos, aunque se me hizo un poco largo, fue uno de los que me hizo reflexionar acerca de los miedos y el modo de enfrentarnos a ellos. Cómo el punto de vista puede cambiar, sólo el punto de vista, y hacerte percibir y moverte de manera diferente en el mundo; cómo puede variar nuestra sensación de seguridad.

Como digo hay otros cinco cuentos más, pero destaco aquí los que me han llamado la atención especialmente.

El autor tiene una manera característica de escribir, muy suya, o al menos a mí me lo parece, donde el “sí pero no” está presente en las divagaciones de sus personajes, siempre barajando ambas opciones en sus cabezas, sembrando la duda, la inseguridad… Son sencillos de leer y entretenidos y si te gustan los relatos en los que la mente, la parte psicológica juega un papel importante, te lo recomiendo.

El secreto de la modelo extraviada (Eduardo Mendoza)

9788432225581

Para finalizar el Club de lectura 2017-2018 durante el mes de junio leeremos El secreto de la modelo extraviada de Eduardo Mendoza.

En la nueva novela de Eduardo Mendoza, El secreto de la modelo extraviada, el detective loco que protagonizó El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y recientemente El enredo de la bolsa y la vida recuerda un caso aparentemente cerrado de los ochenta y no ceja en su empeño de resolverlo más de veinte años después. El detective más divertido de la narrativa española nos cuenta aquí su doble aventura:

«Para el que ha pasado buena parte de su vida encerrado en un manicomio, aunque sea injustamente, como es mi caso, una reacción absurda no tiene nada de particular, aunque eso suponga meterse en líos. La cuestión es que un incidente trivial me trajo recuerdos y viajé al pasado (con la memoria, ya he dicho que no estoy loco). Años atrás me vi envuelto en un asunto feo.
Habían asesinado a una modelo y me culpaban a mí. Por supuesto, sin razón: una modelo no haría caso a un tipo como yo ni asesinándola. Simplemente, había un oscuro enredo, estaba metida gente importante y pensaron que yo podía servir de cabeza de turco o de conejillo de indias, o como sea que se llame el desgraciado que paga los platos rotos.
Para salvar el pellejo tuve que recurrir a mi ingenio y a métodos poco convencionales y pedir ayuda a personas de mi círculo, no siempre recomendables. No sé si salí bien parado del intento, pero salí. Ahora todo aquello ya es agua pasada. Sin embargo, un impulso me ha hecho volver sobre mis pasos, recorrer los antiguos escenarios, buscar a las personas que fueron protagonistas de aquel oscuro caso, y resolverlo por fin.
Pero las cosas han cambiado. No sólo las personas y la forma de vivir, sino sobre todo la ciudad. En aquella época, Barcelona era una cochambre. Hoy es la ciudad más visitada y admirada. ¡Quién nos lo iba a decir! La Barcelona del presente no tiene nada que ver con la Barcelona del pasado. ¿O sí?».