SECRETO

Secreto2

Como cada sábado, mi mujer Marga y mi hija Eli vuelven de hacer la compra mientras yo preparo el aperitivo de media mañana.

Eli parece nerviosa y nos mira con recelo a su madre y a mí. Después de dar muchas vueltas se detiene a mi lado y me pregunta:

– ¿Papá, tú también conoces el secreto?

La observo extrañado mientras ella mira a mi mujer que está colocando las cosas en la mesa del salón. Me agacho junto a ella. Presiento que tiene que ver con Marga y se me hace un nudo en el estómago.

– ¿Qué secreto?

– Mamá tiene un secreto.

Miro a mi mujer. Me resulta impensable imaginarla en brazos de otro, pero lo sabía. Sabía que me ocultaba algo. Últimamente estaba muy rara. Esta misma noche cuando Eli esté dormida, hablaré con ella. Esto no puede quedar así.

Marga viene a la cocina con algunas bolsas de la compra. Me sonríe y yo soy incapaz de devolverle la sonrisa.

– Toma cariño. He comprado secreto de cerdo para cenar. Un día es un día.

– ¡Lo ves papá! ¡Te dije que mamá tenía un secreto!

M. Deimos

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