Los sueños se cumplen… si se persiguen

Quizá sea porque últimamente no hago más que recibir buenas noticias pero esta mañana me he despertado con esta reflexión: los sueños se cumplen si se persiguen.

Es maravilloso soñar y tener objetivos a alcanzar porque hacen que cada día te levantes con esa idea en la cabeza. Pero a veces los sueños pueden resultar desmoralizantes, sobre todo cuando pasa el tiempo y ves que no llegan a cumplirse.

Ese momento es clave. Ese punto de inflexión en el que el tiempo empieza a pesarte sobre los hombros. Si abandonas, si desistes en la persecución de ese sueño, jamás se cumplirá porque las casualidades (aunque nos encante asignarlas un gran protagonismo) son muy raras y en muchas ocasiones no son fruto por completo del azar. Pasa con ellas un poco lo mismo que con la inspiración.

Quizá me resulte sencillo llegar a esa conclusión en este momento de mi vida en el que todo parece sonreírme pero si echo la vista atrás y observo el recorrido realizado veo que detrás traigo conmigo años de constancia, de ilusión, de perseverancia, de ganas de mejorar y encaminar mis pasos a ello, de pruebas fallidas (muchas) porque antes de las buenas noticias he tenido muchas malas… Entonces soy consciente de que todos los pasos que he dado han estado guiados por esa ilusión y esas ganas de mejorar como pilares básicos de este sueño, que no he dejado de escribir a pesar de no llegar a ningún sitio, porque el objetivo en sí mismo no era ser ganadora sino el hecho de escribir como una necesidad. La clave quizá sea que mi objetivo no era económico, que mi sueño no es la fama ni la riqueza sino escribir y que mis historias se lean. Creo que por eso, porque era una necesidad y porque quería hacerlo cada vez mejor he ido creciendo. Quiero pensar que, gracias a ese enriquecimiento, poco a poco lo sembrado está dando sus frutos.

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¿El cosmos está implicado o será cosa de los nombres?

No puedo asegurar con certeza si las coincidencias existen o uno las busca. Pero últimamente están sucediento ciertas cosas que me dan qué pensar. Se me viene a la mente la expresión alinearse los planetas como imagen muy visual aunque no puedo dejar de pensar en Amélie Nothomb y su obsesión con los nombres. Con la importancia de los nombres y en cómo esa obsesión ha podido imfluir en mí de alguna manera después de las lecturas de sus novelas. Me explico.

Hace apenas un mes me comunicaron el fallo del II Certamen de Relato “Letras i diezmo” en el que participé y del que resulté ganadora. Curiosamente el pseudónimo que utilicé (era la primera vez que lo utilizaba) fue el nombre de uno de los personajes de la novela que escribí el año pasado, Eris Alhena, y que aún no se ha publicado. Nombre que, por otro lado, no elegí al azar. Ese personaje fue bautizado de esa manera por un motivo concreto y por tanto su elección fue premeditada. 100% a conciencia. Esta vez no utilicé mi método del diccionario de nombres y apellidos.

Un mes después, editorial Leibros (una de las cuatro editoriales a las que envié el manuscrito de Catarsis, que es el título de dicha novela. Título que tan poco está elegido de cualquier manera), se pone en contacto conmigo para indicarme que han realizado la lectura de la novela y que les resulta interesante. ¡QUIEREN PUBLICARLA!

Puede que no haya una relación cósmica implicada en esta serie de acontecimientos (hay alguna coincidencia más pero hablar de ella sería desvelar cosas de la novela y no me gusta hacer spoiler), puede que solo sea casualidad. O puede que sea cosa de los nombres. En cualquier caso, por favor, que siga habiendo más casualidades como esta.

Lecturas 2017

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2017 ha acabado y me gusta echar la vista atrás y hacer un balance de lo leído durante el año. Al revisar los títulos de alguna manera se revive el momento vital en el que se escogieron, las sensaciones que me transmitieron, las conclusiones a las que llegué, lo que me aportaron… Me gusta encontrar lecturas del mismo libro en inglés y en español porque me recuerdan lo que pensé del mismo libro según fuera el idioma (si afectó o no su lectura en versión original); lectura de poesía (a la que nunca me había atrevido a acercarme); lectura de clásicos que nunca había abordado…

Este es mi listado de lecturas del 2017:

1. Tormenta de nieve y aroma de almendras
2. Días sin hambre
3. El tren de los huérfanos
4. Oculto sendero
5. The catcher in the rye
6. Como agua para chocolate
7. Todo eso te daré
8. Asesinato en el Orient Express
9. La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida
10. El aire del tiempo
11. Orlando
12. Nada se opone a la noche
13. La esperanza es una cosa con alas
14. La hija de Cayetana
15. Frankenstein (español e inglés)
16. The picture of Dorian Grey
17. La negra noche
18. El jardinero de estrellas
19. La carne
20. Las hijas de Sara
21. Extraños en un tren
22. La casa de los siete tejados
23. El principito
24. Cuatro por cuatro
25. La librería
26. ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?
27. La tabla esmeralda
28. Let me be Frank with you
29. Farándula
30. El asesinato de Roger Ackroy
31. Contra las cuerdas
32. Don de lenguas
33. Black, black, black
34. Blade runner
35. La letra escarlata
36. El señor de las moscas
37. El ancho mar de los sargazos
38. Pétronille
39. Lady Susan
40. Aurora boreal
41. La inquilina de Wildfell Hall
42. Demasiada felicidad
43. La perfección del silencio
44. El cuento de la criada
45. Tras la coraza
46. El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde
47. Con pedigree
48. Las horas
49. Biografía del hambre
50. La Sra. Dalloway
51. Plumas de doble filo
52. A Virginia le gustaba Vita
53. El prestigio
54. El gozo de escribir
55. La mansión de las tríbadas
56. La mujer rota
57. Ámame
58. Un mundo feliz (español e inglés)
59. La Bella y la Bestia
60. The sinner
61. El tesoro del dragón
62. Matrimonio para tres
63. Ventana secreta, secreto jardín
64. Ordeno y mando
65. Una habitación propia
66. Cuentas pendientes
67. Alicia en el país de las maravillas
68. Equinocio
69.El guardián de los secretos
70. La casa de Thendara
71. La leyenda de Wonder Woman

Lecturas verano 2017

Ya se ha pasado el verano y como siempre ha sido una época de lectura ávida. El resto del año también, pero el verano tiene algo especial. Me encanta tener seleccionados varios títulos que he ido recopilando a lo largo del año, apilarlos en mi rinconcito de pendientes y ver cómo poco a poco van desapareciendo.

Estos han sido los que he devorado este verano de 2017:

El señor de las moscas (William Golding)

El ancho mar de los sargazos (Jean Rhys)

Pétronille (Amélie Nothomb)

Lady Susan (Jane Austen)

Aurora boreal (Åsa Larsson)

La inquilina de Wildfell Hall (Anne Brontë)

Demasiada felicidad (Alice Munro)

La perfección del silencio (Clara Asunción García)

El cuento de la criada (Margaret Atwood)

Tras la coraza (Clara Asunción García)

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Robert Louise Stevenson)

Con pedigree (Lola Van Guardia)

Las horas (Michael Cunningham)

Biografía del hambre (Amélie Nothomb)

La señora Dalloway (Virginia Woolf)

Plumas de doble filo (Lola Van Guardia)

A Virginia le gustaba Vita (Pilar Bellver)

Como siempre, unos gustan más, otros menos. De unos esperas algo que no cumplen y otros te sorprenden.

Al finalizar una novela

Cuando una termina de escribir una novela siente una extraña sensación de desarraigo. Llevas tantas horas de trabajo en ella, no sólo escribiendo sino pensando en ella a cada momento, que al acabar pasas varios días con la sensación de que te falta algo. Sigo con ella en la cabeza aunque ya puse el punto final, como si el círculo no se hubiese cerrado del todo.

Repaso una y otra vez lo que ya está escrito, lo que se ha contado y, a pesar de hacer algún retoque aquí o allí, corregir alguna frase o redactarla de otra manera, estoy conforme con el resultado final. Sin embargo, me queda ese regusto amargo como de algo inacabado. Esa percepción me impide cerrar y pasar página. Es como si me quedase atrapada durante unos días aún en esa idea, como si aún estuviera pendiente de desarrollarse.

Supongo que esto se pasará cuando alguien la lea por primera vez y me de su opinión. Hasta entonces, tengo esa sensación de estar sólo en mi cabeza, de no ser algo real y tangible, como si continuase siendo simplemente una idea que aún puede cambiar y mutar a otra cosa. Necesito esa lectura externa que sea capaz de verdaderamente poner el punto y final. Una lectura de alguien que no sea yo, que pueda dar el peso suficiente a la idea para que se pose en el suelo y se materialice. Entonces, ya no sólo estará en mi cabeza.

Esta sensación de necesidad de aprobación externa me permite (y obliga) a reflexionar sobre lo escrito, ya no a nivel de estilo y forma, sino a nivel de contenido. Me ayuda a verla con perspectiva, a analizar lo contado a un nivel más profundo, a vincularme con ella. Esta fase del proceso creativo me aisla un poco de todo porque me obliga a zambullirme dentro de mi cabeza (muy al fondo) utilizando, como guía, lo escrito. A veces temo perderme y no encontrar lo que busco, pero aunque no quiera, sigo debajo del agua, conteniendo la respiración, a la espera de una burbuja de oxígeno que me de el  valor suficiente para continuar adelante y enfrentarme a lo que me vaya a encontrar allí dentro. El viaje es complejo, incluso de explicar, pero sirve para ir cerrando compuertas poco a poco, mientras permanezco a la espera de esa primera lectura.

Intimamos, ella y yo, más allá de las palabras escritas. Nos miramos de frente, sin tapujos ni miedos, y sé que así encontraré las respuestas que estaba buscando.

 

Club de lectura – Ácido sulfúrico (Amélie Nothomb)

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Durante esta primera quincena de noviembre nos hemos adentrado en el peculiar mundo de Amélie Nothomb (mundo complejo y extraño, quizá a veces hermético y que puede provocarnos cierto rechazo). Las lecturas de sus textos crean eso: rechazo o atracción. Así es ella. Sus novelas se caracterizan por pasar por encima de la trama principal porque es una excusa para lo que realmente quiere hacer: ponernos delante todo eso que no nos gusta del ser humano. Con su Ácido sulfúrico no podía ser diferente.

Entre los miembros del Club ha habido opiniones dispares: gusta o no gusta.

SINOPSIS

El último grito en programas televisivos de entretenimiento se llama «Concentración». Por las calles de París se recluta a los participantes de este reality show, que serán trasladados al plató en vagones precintados como los que trasportaban a los judíos durante el exterminio nazi y, después, internados en un campo. Ante las cámaras de televisión, los prisioneros son golpeados y humillados. El clímax llega cada semana, cuando los telespectadores ejercen el televoto: desde sus casas pueden eliminar-ejecutar a uno de los participantes. Pannonique, una estudiante de gran belleza, es reclutada. Zdena, una mujer sin empleo, se enamora de ella. Una pareja fatal: la víctima y el verdugo. Cuando la audiencia tiene que votar sale a la luz el sadismo inconsciente del público que deplora el horror pero es incapaz de perderse una entrega. Una historia que sirve como crítica de un mundo brutal y crudo de hipocresía biempensante: un mundo en el que incluso la denuncia del sistema pertenece al sistema.

MI OPINIÓN

Como siempre, voy a dar mi humilde opinión acerca de esta novela. Y como siempre, si no has leído la novela y tienes pensado hacerlo, deja de leer en este momento porque voy a hablar del final y puede que no lo quieras saber.

La peculiaridad de esta novela (y este es principal motivo por el que suele provocar rechazo) es el hecho de que no parece una novela, sino más bien el esquema de una novela. Parece que la autora hubiera dejado por escrito el resumen y las pinceladas de una historia que podría ser más extensa y ahondaría en ciertos aspectos de los personajes, de la sociedad en la que viven o de situaciones que surjen. Pero eso no sucede. Al contrario de lo que cabe esperarse, la trama en sí de la novela es algo secundario, porque en este caso tiene más fuerza la idea que quiere mostrarnos la autora que en sí la capacidad narrativa. Es una excusa para ponernos delante un espejo y ver en él el reflejo de lo que es su visión de la sociedad: hipócrita, morbosa… con un final que invia a la esperanza: quizá no esté todo perdido y podamos cambiar.

En este punto no puedo dejar de pensar en el personaje de Zdena y si éste no será sino una metáfora de esta sociedad de la que nos habla la autora. Una sociedad que en respuesta al maltrato al que se ha visto sometida, devuelve los golpes a palos, mira sólo sus propios intereses y cometerá las injusticias que considere necesarias para conseguirlos pero que, finalmente, de algún modo consigue abrir una puerta que le permite ver las cosas desde otro punto de vista: que hay una alternativa y se puede cambiar, que no todo está perdido ni estamos abocados al fracaso como quizá nos hacen creer.

Creo que su lectura ha sido enriquecedora porque se ha hablado de muchos temas acerca de la sociedad y nos hemos atrevido a ser sinceros y ver que nosotros formamos parte de esa sociedad y no somos elementos externos cuyas acciones no influyen. Todos influimos y nuestro comportamiento a veces es cobarde, injusto, hipócrita, morboso… Lo importante es ser consciente de ello para poder empezar a cambiarlo.